Lámina botánica de 1887 de una rama de limonero con azahar y limones

piel de cítrico

Limón

Limón

piel de cítrico

El olor de la cáscara al rallarla o al doblarla entre los dedos: limpio, ácido y brillante. Lo que huele no es el zumo, es la piel.

Moléculas
Limoneno y citral
De dónde sale
De las glándulas de la piel
Cómo se extrae
Prensando la cáscara en frío

¿A qué huele el limón?

Fresco, ácido y chispeante, con un punto verde y otro algo amargo. Se va pronto: es de los primeros olores que desaparecen de una fragancia.

Huele la piel, no el zumo.

¿Por qué huele así?

La piel del limón está llena de glándulas diminutas con aceite esencial; al doblar la cáscara revientan y sueltan una nube fina. Más de la mitad de ese aceite es limoneno, que huele a cítrico de forma suave y poco precisa. Lo que hace que huela a limón y no a naranja es el citral, la suma de dos moléculas, el geranial y el neral, que está en poca cantidad pero tiene mucha fuerza. El aceite se saca prensando la piel en frío, sin calor, porque el citral se estropea con facilidad. Por eso un aceite viejo u oxidado pierde el brillo antes que nada.

Curiosidad

Lo que hace que el limón huela a limón, el citral, es una parte mínima de su aceite.

Ver también: Bergamota, Naranja amarga.

Lámina: limonero (Citrus × limon, como Citrus limonum). F. E. Köhler, Köhler’s Medizinal-Pflanzen, 1887.