Lámina botánica de 1791 de una jara con su flor blanca de manchas granate

acorde resinoso

Ámbar

Ámbar

acorde resinoso

En perfumería, «ámbar» no es la piedra. Es un olor cálido y resinoso que no sale de una sola materia: se construye mezclando resinas y bálsamos.

Base
Láudano de jara, vainilla y benjuí
Qué no es
Ni la resina fósil ni el ámbar gris
Familia
Ambarada u oriental

¿A qué huele el ámbar?

Cálido, dulce y resinoso, con un fondo de vainilla y algo de cuero. Denso y envolvente; es de los olores que quedan al final, cuando lo demás ya se ha ido.

No es la piedra: es una mezcla de resinas.

¿Por qué huele así?

El ámbar fósil, la resina petrificada de las joyas, apenas huele, y el ámbar gris, que sale del cachalote, es otra materia distinta. El ámbar de los perfumes es una mezcla. Su base suele ser el láudano, la resina pegajosa que suda la jara (Cistus ladanifer), un arbusto que cubre muchas laderas secas de la península ibérica. El láudano da la parte oscura, entre balsámica y de cuero. La vainilla aporta la vainillina, que pone el dulzor, y el benjuí, resina de un árbol del sudeste asiático, un fondo balsámico que también recuerda a la vainilla.

Curiosidad

La palabra ámbar viene del árabe ʿanbar, que en origen nombraba el ámbar gris.

Ver también: Vainilla, Mirra.

Lámina: jara del láudano (Cistus ladanifer). Curtis’s Botanical Magazine, lám. 112, 1791.