Lámina botánica de 1787 de una rama de jazmín en flor

flor blanca

Jazmín

Jazmín

flor blanca

El olor de un jazmín en una tapia al caer la tarde: dulce, intenso y perceptible desde lejos. Una flor pequeña con uno de los perfumes más fuertes del jardín.

Moléculas
Acetato de bencilo e indol
Cómo se extrae
Con disolvente, no destilando
Recogida
A mano, al amanecer

¿A qué huele el jazmín?

Floral, dulce y afrutado, con un punto de té y un fondo cálido, casi animal. Muy concentrado se vuelve pesado.

Dulce por delante, animal por detrás.

¿Por qué huele así?

El jazmín de perfumería es sobre todo el Jasminum grandiflorum, y también el sambac. La molécula más abundante de su extracto es el acetato de bencilo, de olor afrutado, entre pera y plátano. El indol pone el fondo animal: solo y concentrado huele mal, a naftalina y a establo, y diluido aporta la calidez que hace reconocible la flor. La cis-jasmona y el jasmonato de metilo dan la nota de flor fresca, casi de té; un pariente sintético, el dihidrojasmonato de metilo, está hoy en muchísimos perfumes. Las flores son tan delicadas que no se destilan: se extraen con disolvente.

Curiosidad

Se recoge a mano al amanecer, antes de que apriete el calor, que es cuando la flor guarda más aroma.

Ver también: Rosa, Naranja amarga.

Lámina: jazmín común (Jasminum officinale). J. Sowerby, Curtis’s Botanical Magazine, lám. 31, 1787.